Caso Al-Khatib, Alemania
Protestas y represión en Siria
En el marco de las manifestaciones que se extendieron por varios países del mundo árabe, miles de personas comienzan a manifestarse en distintas ciudades sirias reclamando reformas democráticas y el fin del régimen de Bashar al-Assad. La respuesta de las fuerzas de seguridad es inmediata y violenta, provocando las primeras muertes de manifestantes y el inicio de una política represiva que pronto se extiende a todo el país. El régimen sirio pone en marcha una política organizada de represión contra opositores reales o potenciales: las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia y los cuerpos de seguridad comienzan a practicar detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y ejecuciones extrajudiciales de manera sistemática.
Comienzan las investigaciones estructurales en Alemania
La Fiscalía Federal de Alemania abre una investigación estructural sobre los crímenes internacionales presuntamente cometidos en Siria. A diferencia de una investigación penal ordinaria, este procedimiento no se dirige inicialmente contra personas determinadas, sino que tiene por objeto documentar los patrones de criminalidad, identificar las estructuras responsables, preservar pruebas y facilitar futuras investigaciones individuales.
Primeras denuncias penales en Alemania
Sobrevivientes sirios de tortura y familiares de víctimas, con el apoyo y la representación jurídica del European Center for Constitutional and Human Rights (ECCHR) y de abogados de organizaciones sirias, se acogen al principio de jurisdicción universal y presentan cuatro denuncias penales en Alemania contra altos cargos del Gobierno de Bashar al-Assad.
Orden de arresto contra Jamil Hassan
Como antecedente directo del caso Al-Khatib, el Tribunal Federal de Justicia de Alemania (Bundesgerichtshof) emite una orden de arresto internacional contra Jamil Hassan, hasta julio de 2019 jefe del servicio de inteligencia de la fuerza aérea siria. La orden, ejecutable en cualquier país, se basa en gran medida en los testimonios de sobrevivientes acompañados por el ECCHR y sus socios sirios, y confirma que la Fiscalía Federal alemana ya investigaba activamente a altos mandos del aparato de seguridad de Bashar al-Assad.
Detención de Anwar Raslan y Eyad al-Gharib
Las autoridades alemanas detienen simultáneamente a Anwar Raslan y Eyad al-Gharib en Berlín y Renania-Palatinado, respectivamente. Raslan permanece en prisión preventiva desde su detención, mientras que Eyad al-Gharib es liberado temporalmente en mayo de 2019 y vuelve a ingresar en prisión pocas semanas después.
Acusación ante el Tribunal Superior Regional de Coblenza
La Fiscalía Federal alemana presenta formalmente la acusación contra Anwar Raslan y Eyad al-Gharib. A Raslan, en su calidad de jefe de la unidad de investigaciones de la Sección 251, se le imputa ser corresponsable de la tortura de al menos 4.000 personas, además de asesinatos, hechos de violencia sexual, privaciones graves de libertad y condiciones de detención incompatibles con la dignidad humana. A Eyad al-Gharib se le atribuye complicidad en crímenes de lesa humanidad por participar en la detención y el traslado de manifestantes hacia ese centro, con pleno conocimiento de que serían sometidos a torturas.
Inicio del proceso
La Sala Primera de lo Penal (Sección de Seguridad del Estado) del Tribunal Superior Regional de Coblenza admite, en marzo de 2020, la acusación presentada por la Fiscalía Federal y ordena la apertura del procedimiento principal contra Anwar Raslan y Eyad al-Gharib, al entender que existían indicios suficientes para juzgarlos por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del ataque sistemático desplegado por el régimen sirio contra la población civil. El juicio oral comienza efectivamente el 23 de abril de 2020, convirtiéndose en el primer proceso a nivel mundial por tortura de Estado en Siria. El ECCHR acompaña a lo largo del proceso a 18 sobrevivientes de tortura, 14 de los cuales son admitidos como acusación particular (Nebenkläger), con derecho a interrogar, presentar pruebas y exponer sus propios alegatos ante el tribunal.
Declaración de testigos y presentación de pruebas
En las primeras semanas del juicio comienzan a declarar sobrevivientes que habían permanecido detenidos en la Sección 251, cuyos testimonios permiten reconstruir el funcionamiento cotidiano del centro de detención, las técnicas de tortura empleadas por los interrogadores y las condiciones de hacinamiento, hambre, enfermedades y violencia sistemática sufridas por los prisioneros. Un perito forense analiza además miles de fotografías extraídas clandestinamente por el ex fotógrafo militar conocido como "Caesar", que documentaban cadáveres de personas torturadas, y confirma su autenticidad y valor probatorio.
Condena de Eyad al-Gharib
El Tribunal Superior Regional de Coblenza declara culpable a Eyad al-Gharib de complicidad en crímenes de lesa humanidad, por haber participado en la detención y traslado de al menos treinta manifestantes hacia la Sección 251. Es condenado a cuatro años y seis meses de prisión. La sentencia quedará firme en abril de 2022, al no prosperar los recursos presentados.
La violencia sexual se incorpora como crimen de lesa humanidad
Durante la etapa final del juicio, la representación de varias víctimas, con el apoyo del ECCHR, solicita que la violencia sexual ejercida en los centros de detención sea considerada parte del ataque sistemático contra la población civil, y no como hechos aislados. El tribunal acoge este planteamiento, incorporando la violencia sexual dentro del análisis de los crímenes de lesa humanidad atribuidos a Anwar Raslan.
Condena de Anwar Raslan
El Tribunal Superior Regional de Coblenza condena a Anwar Raslan a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad, declarándolo responsable, entre otros hechos, de la tortura de al menos 4.000 personas, de 27 asesinatos, de graves privaciones de libertad y de actos de violencia sexual cometidos en la Sección 251 entre abril de 2011 y septiembre de 2012.
Se abre un nuevo proceso: el caso Alaa M.
Apenas una semana después de la condena a Anwar Raslan, el Tribunal Superior Regional de Fráncfort abre el juicio contra Alaa M., un exmédico militar sirio acusado de complicidad en crímenes de lesa humanidad —incluidas torturas, muertes y agresiones sexuales— cometidos desde 2011. El caso, en el que también interviene un abogado socio del ECCHR en representación de una víctima, se apoya directamente en el precedente sentado por el caso Al-Khatib y confirma que el proceso de Coblenza no sería el único juicio en Alemania por crímenes de Estado sirios.
Firmeza de la condena de Eyad al-Gharib
Al no prosperar los recursos presentados por la defensa, la condena de cuatro años y seis meses de prisión contra Eyad al-Gharib queda firme.
El Tribunal Federal de Justicia confirma la sentencia contra Raslan
Anwar Raslan interpone un recurso de casación contra la sentencia de prisión perpetua. El Tribunal Federal de Justicia de Alemania (Bundesgerichtshof) resuelve el 20 de marzo de 2024 rechazar el recurso y confirmar íntegramente la sentencia dictada por el Tribunal Superior Regional de Coblenza —decisión que se hace pública el 5 de agosto de 2024—, cerrando el proceso judicial contra el primer alto cargo del régimen sirio condenado por crímenes de lesa humanidad bajo el principio de jurisdicción universal. Bashar al-Assad, por su condición de jefe de Estado, permaneció fuera del alcance de la justicia alemana durante todo el proceso, protegido por la inmunidad que el derecho internacional reconoce a los mandatarios en ejercicio ante tribunales de terceros países; no obstante, la Fiscalía Federal continuó recabando evidencia sobre su posible responsabilidad personal, de cara a un eventual proceso futuro si esa inmunidad dejara de aplicarse.